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Es
una de sus imágenes habituales: brazos en alto, aclamado y admirado.
Francisco Pérez Machín, “Pollito de Frontera”, se ha forjado un sólido
prestigio por el modo en que acierta siempre a poner toda su fuerza e
ingenio a favor del espectáculo de la lucha canaria. Con su talento,
entrenando más de 7 horas diarias durante casi 300 días al año, ha
conseguido permanecer en el número uno durante esta última década.
Con 15 años comenzó a asombrar en los terreros. Llegaba un muchacho de
El Hierro, grande –1,96 metros- y fuerte -150 kilos- . Marcó las
diferencias e hizo que se las pagaran. Su contrato rompió los topes
salariales en la lucha canaria. Y se convirtió en el Figo de los
terreros. Posee
un singular instinto ganador que parece no abandonarle nunca. Su
fascinante carrera deportiva se ha convertido en un ejercicio de poder,
el más absoluto y brillante que ha conocido la historia de este
deporte.
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