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El
submarinista desciende con la ayuda de un lastre de 30 kilos sujeto
a una guía.
La
mayoría posee una capacidad pulmonar superior a cualquier ser
humano: 8 litros.
Para
subir a la superficie se sujeta a un balón que facilita su ascenso.
Efectos
de la inmersión:
La presión del agua sobre el cuerpo es de 1 atmósfera por cada 10
metros de bajada.
Se
reduce la capacidad pulmonar hasta 14 veces su tamaño normal.
Inversión
sanguínea:
la aurícula y ventrículo izquierdo se dilatan y se reducen los
derechos. Los brazos y piernas pierden oxígeno.
Efectos
del ascenso:
La presión y el oxígeno bajan sus niveles.
Existe
peligro de pérdida de conocimiento por hipoxia:
falta de oxígeno en los tejidos debido a la reducción de la
capacidad de transporte de oxígeno en la sangre.
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